domingo, 8 de abril de 2012

Amor-es

La melancolía que siempre se apodera de nosotros en estos días, es proporcional a la feliz y enriquecedora infancia, donde las celebraciones de Semana Santa al igual que otras celebraciones religiosas, lo llenaban todo. 
No importa si creemos o no creemos, si nos gusta o no nos gusta, si lo rechazamos o no, forma parte de nuestra vida; está ahí, recordándonos cada día- aunque no siempre seamos conscientes de ello- que sólo el amor nos redime; el amor de madre; el amor de hijo; el amor de hermano; de amigo;de pareja, amor al fin, que nos ayuda a seguir adelante día a día, con todo lo que nos sucede y contra todo lo que nos sucede. Amor que nos fortalece para la lucha diaria, en un mundo que ni nos gusta ni hemos hecho, pero del que no podemos sustraernos. 

Al hilo de cualquier clase de amor, acabamos de escuchar en la radio esta canción, que también nos retrotrae a otros momentos, a otros lugares, a otras personas. Siempre nos ha gustado por lo que tiene de reafirmación y voluntad, porque, y volviendo al amor del que hablábamos hace unos instantes, una cosa es ser hermanos, y otra primos... Si al leerla alguien se da por aludido, que tome buena nota, ya que vivimos cuatro días, y la mitad, son  noches y en ocasiones largas y oscuras... ¿De verdad merece la pena dejar escapar cualquier tren?

Has dejado escapar el tren                     
por no hacer caso al corazón
y te quedas en el andén
sin billete ni solución.

Yo que fui tu oportunidad
no quisiste quererme bien
y ahora díme adiós
has perdido tu tren.

Quién te ha dicho que yo
voy a volar detrás de tus lágrimas
quién te ha dicho que un día voy a volver.

Quién te ha dicho que yo
no sé cerrar nuestra última página
me has dejado escapar, has perdido tu tren.

Sólo el viento con su vaivén
te acompañará en la estación
estás solo y lo sabes bien
es inútil pedir perdón.

Él que sepa quererme bien
que me inscriba en su corazón
ahora déjame
has perdido tu tren.

lunes, 19 de marzo de 2012

El alcalde de Zalamea

Una vez más, hemos podido disfrutar del buen hacer de la "Compañía Nacional de Teatro Clásico" con la puesta en escena de "El Alcalde de Zalamea" de Calderón de la Barca. teníamos muchas ganas, ya que llevábamos un año esperando esta oportunidad. Un año si, ya que estuvo programada en enero de 2011, pero debido a una huelga del personal técnico de la propia compañía, no se pudo llevar a cabo la representación. Ahora, un año después, éstos estupendos actores han tenido la deferencia de volver a Logroño, por lo que les estamos tremendamente agradecidos. 

El verso de Calderón, nos transporta a la España del siglo de oro, donde la diferencia social entre nobles y villanos hacía que las "villanas" no fueran aceptables como esposas para nobles o militares por considerarlas inferiores, pero sin embargo, eran estupendas para abusar de ellas  primero y olvidarlas después. 
Como en otras ocasiones Eduardo Vasco, encargado de la dirección nos recuerda que "menos es más", y la austeridad del decorado nos centra en lo importante, la historia, el drama de honor que no por conocido carece de intensidad. La música en directo y las canciones interpretadas por los actores, hacen el montaje dinámico y fresco. La interpretación de Joaquín Notario como el Alcalde, nos parece magnífica, es un gran actor que sabe dotar a todos sus personajes de la autenticidad necesaria para ser creíble. No así su compañero David Boceta, que en ésta ocasión interpreta a Juan, el hijo del Alcalde, y a quien acabamos de ver hace una semanas-junto con Notario y algunos otros compañeros de este montaje- en "El perro del hortelano" y da la impresión de que sigue haciendo el mismo papel pero con distinto texto; nos parece que sobreactúa y el personaje pierde fuerza. El resto del elenco digno, aunque se aprecia la diferencia entre los veteranos y los más jóvenes. 

Un gran espectáculo en fin, del que salimos muy satisfechos y deseosos de más teatro clásico.
Gracias de nuevo a la compañía por desear traernos su "Alcalde" tras la infausta huelga del pasado año.

domingo, 5 de febrero de 2012

Melancolía

Porque el amor llegará, o no;
el trabajo llegará, o no;
la familia te apoyará, o no,
los amigos comprenderán, o no. 
Y entre la desolación y la desesperanza, 
el gélido viento del invierno sobre el rostro, nos recuerda:
que estamos vivos;                     
alerta; preparados; 
abiertos a lo que pueda venir; 
deseosos; esperanzados... 
que el dolor, como el amor, no es eterno;
que la vida pasa y nosotros con ella, 
y que todo al fin, es espera, 
deseo; angustia; necesidad; aliento...

viernes, 3 de febrero de 2012

Luisa Miller


Acabamos de contemplar en el Palacio Euskalduna de Bilbao una "Rara avis" de Verdi, "Luisa Miller".

Se trata de una intimista y triste historia de amor entre la hija de un soldado y el hijo de un conde, muy alejada de los asuntos patrióticos, heroicos y violentos que suelen poblar otras producciones. Profunda y conmovedora como es, desconocemos por qué se programa  tan poco siendo una de las más amadas por su autor.
Una música muy lírica; cuatro voces graves; varios cuadros con coro; y un texto de Schiller tremendamente poético, elevan nuestras emociones a cotas pocas veces alcanzadas. El sentimiento con el que el tenor Fabio Sartori interpreta el aria en la que Rodolfo, joven enamorado de Luisa, lee la carta que ésta le envía diciéndole que ama a otro hombre, nos parte el corazón como si fuéramos  nosotros los traicionados. Aquí, debemos añadir que Sartori no se encontraba bien de salud, sin embargo quiso interpretar su papel, y lo hizo magníficamente, por lo que debemos estar doblemente agradecidos.
Era la primera vez que lo escuchábamos pero desde luego, seguiremos su carrera. Esperamos poder disfrutar nuevamente de esta ópera tan especial que nos ha dejado totalmente cautivados. 

Como no disponemos de la grabación de Fabio Sartori, os dejamos una interpretación de Plácido Domingo que también nos gusta,   para que disfrutéis de la belleza y el dolor del aria de Rodolfo.



El perro del hortelano

Como es evidente por la fecha de la última entrada, seguimos a vueltas con la falta de tiempo para hablar de las cosas que nos gustan; intentaremos ponerle remedio.
Dentro de la actual programación del Teatro Bretón, acabamos de disfrutar de un clásico que nos gusta mucho como es "El perro del hortelano" de Lope de Vega; puesto que el teatro clásico nos encanta, siempre nos parece una buena opción a la hora de elegir, si a esto añadimos que se trata de la "Compañía Nacional de Teatro Clásico", ya no nos queda ninguna duda. Seguro que acertamos. Y así ha sido.

Esta compañía formada por grandes intérpretes conocidos de los aficionados riojanos, -ya que han venido a Logroño en varias ocasiones- no suele defraudarnos, sin embargo en  esta ocasión, se nos quedaron un poquito cortos. Les falta profundidad y fuerza; no consiguen transmitir los sentimientos que les embargan. 
Los sonetos de amor de Lope, tan magníficos, casi pasan desapercibidos en boca de una actriz que cambia de vestido -todos ellos muy ricos y vistosos diseñados por Lorenzo Caprile, que nos parecen excesivos- y zapatos continuamente y que desvían la atención del público. Aunque se trata de una comedia, con momentos muy divertidos, nos parecen bastante histriónicos los personajes de los pretendientes y  sus sirvientes. Se puede hacer de otra manera, lo hemos visto de otra manera y resulta  mucho más convincente.  
La puesta en escena muy sencilla, contrasta en exceso con la riqueza del mencionado vestuario; la música en directo y con instrumentos de la época, enriquece el espectáculo y nos deja casi satisfechos. 

No obstante lo anterior desde luego mejorable , ha sido de nuevo un placer ver teatro clásico.