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sábado, 26 de octubre de 2013

Demoledora La Zaranda

Con el corazón todavía encogido por el gran espectáculo- en ésta ocasión"El régimen del pienso" de Eusebio Calonge- que una vez más el grupo de teatro La Zaranda puso en escena ayer en el Teatro Bretón, reflexionamos sobre lo que vimos y oímos incluido el texto de Tolstoi en Sonata a Kreutzer: "Si hay mucho hierro y qué metales hay en el sol y las estrellas, eso se puede saber pronto; en cambio, denunciar la vida de cerdos que llevamos resulta difícil, demasiado difícil... Usted , al menos me escucha, y aunque sólo sea
por eso ya le estoy agradecido" 

La obra empieza muy despacio y sutílmente, apareciendo en el escenario de uno en uno y poco a poco, los tres monos sabios; a partir de ahí, ya podemos intuir lo que nos espera.
Una epidemia a causa del pienso azota a una factoría porcina, las bajas en las pocilgas repercuten en despidos del personal. Los destinos del cerdo y del hombre se unen en la ausencia de presente y de futuro en la soledad del desauciado, del que no significa nada, porque no es nada más que un número en una cuenta de resultados. Con el paralelismo que establece entre las vidas del cerdo y del hombre, disecciona la sociedad actual de manera brutal. No hay esperanza. La desgarradora historia nos deja destrozados; hay que saber ver, mirarse en ese espejo.
Como en todos sus montajes, La Zaranda no necesita grandes decorados ni vestuario con la firma de ningún diseñador de moda; con cuatro estanterías, cuatro sencillas lámparas de mesa y varios archivadores, demuestra una vez más que su arte es suficiente para remover nuestras conciencias. Las que estén dispuestas a ello, por supuesto.


viernes, 19 de julio de 2013

El palco

"El palco" nuevo programa de la 2 de RTVE que a priori parece prometedor, arranca el próximo domingo 21 de julio. Esperaremos impacientes la proyección de la ópera "Cosí fan tutte" de Mozart, dirigida por Michael Haneke y representada en el Teatro Real de Madrid en fechas pasadas.

                                                                       
                                 

lunes, 25 de febrero de 2013

La vida es sueño

Acabamos de vivir una magnífica experiencia, una gran lección sobre lo que supone el trabajo bien hecho. Nos estamos refiriendo a la representación en el Teatro Bretón de "La vida es sueño" llevada a cabo por la Compañía nacional de teatro clásico, actualmente dirigida por Helena Pimenta.

El hermoso y profundo texto de Calderón-que nada tiene que envidiar al mejor Shakespeare- nos traslada al rincón más recóndito del alma humana para mostrarnos que la libertad es posible, pero solo tras la reflexión y el conocimiento. Segismundo, encarcelado por su padre-el Rey- en una torre tras nacer, la primera vez que se ve libre, en realidad no lo está; en realidad, está prisionero de: la ira, el odio, el rencor, el deseo de venganza; sentimientos todos, que le llevan a desear destruir a todo el mundo. Sin embargo, su reflexión posterior, y el ejercicio de su libre albedrío, le llevará primero a la lucha por lo que sabe que es suyo -el trono- y más tarde al perdón de quien tras haberle dado la vida, se la arrebató encerrándolo en la cárcel. 

La actriz Blanca Portillo, está tan inmersa-e inmensa- en ese Segismundo, que en ningún momento vemos una mujer representando a un hombre, solo vemos, y de qué manera, al personaje. Una puesta en escena sobria pero efectiva, plástica y pictórica, nos pone la piel de gallina ante la sorpresiva caída de un dosel, como la metáfora del final de una realidad que Segismundo creerá un sueño. La música en directo del período barroco con instrumentos propios de la época, que acompaña muy bien las escenas de conjunto, nos parece que no tanto los soliloquios, aunque esto quizá se deba a nuestra situación en el patio de butacas. La iluminación nos pareció extraordinaria, al mostrarnos unas enormes sombras que animalizaban aún más si cabe a Segismundo. Sobre el vestuario, qué decir, si se trata de la Compañía nacional.
Como salimos realmente satisfechos y emocionados, obviaremos los detalles de lo que no nos gustó tanto.
Maravillosa muestra en fin, de la profundidad del alma y  la existencia humanas.
                                                                                                                                                                  

sábado, 12 de enero de 2013

Puro teatro


Tras unas cuantas semanas de ausencia en estos pagos, no podemos resistirnos ha hacer un hueco en nuestras obligaciones  y dedicar unas líneas a algo que ya hemos dejado muy claro en anteriores ocasiones. 
Se trata de nuestra devoción por el "Teatro de cámara Chéjov". Una vez más, y esperamos que sigan adelante con su nueva trayectoria, han visitado Logroño con su montaje de "El Quijote" poco podemos añadir a lo citado en otros momentos, salvo agradecer -no sabemos muy bien a quién- la existencia de Angel Gutierrez, y su amor y pasión por el teatro.
A veces la vida nos regala encuentros con personas magníficas, que con su saber y buen hacer nos marcan, dejan huella en nosotros, y a partir de ese momento ya no somos los mismos. 
Cómo no dolerse de la locura del Quijote, o de la absoluta degradación de RaskolniKov, en Crimen y castigo, o del desamor y la soledad del protagonista de "Noches blancas" y tantos otros personajes que en manos de Angel Gutierrez y sus actores se convierten en seres cercanos, casi nuestros, con los que sufrimos o nos alegramos de manera tan vívida que podrían ser incluso reales. La capacidad de hacerlos presentes y únicos, la verdad que transmiten los componentes de esta compañía hace que deseemos más, y que posteriormente exijamos la misma calidad en otras compañias y representaciones. Sin embargo, no es posible, la creatividad, la pasión, la cultura, el amor por la belleza que posee Angel Gutierrez y que sabe transmitir a su gente, no la tienen - aún siendo buenos- otros directores o maestros.

Esperaremos con impaciencia su próxima visita, y en el entretanto si viajamos a Madrid, y como en anteriores ocasiones, buscaremos la riqueza y la emoción en el trabajo del Teatro de cámara Chéjov.



domingo, 26 de agosto de 2012

Catas teatralizadas

Enmarcadas en la iniciativa "Un agosto capital", organizada por el Ayuntamiento de Logroño y La Rioja Capital,  se están llevando a cabo unas catas teatralizadas que incluyen la visita a tres espacios vitivinícolas de Logroño, como son: el Calado de San Gregorio; el Espacio Lagares, y el Centro de la Cultura del Rioja. 
En estas catas, además de probar tres estupendos vinos- en nuestro caso de la bodega Institucional La Grajera- hay teatro, misterios que resolver e interactuación de los visitantes con los actores que animan y vitalizan las catas
Es esta una manera distinta y divertida de catar vino y conocer a la vez los lugares donde este se hacia en el siglo XIV. En nuestro caso, dicha cata, además fue un lujo, ya que los vinos de la Grajera, no se suelen encontrar en el mercado. 
En primer lugar probamos un tinto crianza, de distintas uvas; después un blanco de la variedad viura, y para terminar un tinto reserva de solo tempranillo. Todos ellos acompañados de productos de la tierra, como pimientos rojos; pan con aceite; chorizo; queso y ciruelas. 

Dado el éxito que la iniciativa a obtenido, suponemos que se repetirá en próximas ediciones y os animamos desde aquí a participar en ellas.

lunes, 23 de julio de 2012

Teatro de cámara Chéjov

Pues si, una vez más, hablamos de nuestro entrañable y querido "Teatro de cámara Chéjov", y en esta ocasión no por haber disfrutado del buen trabajo que realizan sus actores y su director en Madrid, sino  porque lo han hecho en Logroño. Si, un auténtico lujo que no ha llegado al conocimiento de mucha gente por falta de publicidad y también de espacio, ya que las representaciones se han llevado a cabo en la sala Gonzalo de Berceo que no tiene mucha capacidad; sin embargo, puesto que se trata de un teatro de cámara, seguramente es la más apropiada para sus fines. 

La razón por la que nos han premiado con su visita es la siguiente: el Chéjov, es un teatro privado que iba sobreviviendo gracias a una pequeña subvención de la Comunidad de Madrid, y a los ingresos que les proporciona la propia actividad, que suponemos no son muchos ya que no se trata de un teatro comercial al uso; dicha subvención les fue retirada y la dirección abrió una cuenta en un banco, a través de la que todo aficionado y amante del teatro con mayúsculas, que deseara la continuación del mismo pudiera colaborar. Aún así no fue suficiente y decidieron cerrarlo. Sin embargo, y por aquello de que Dios aprieta pero no ahoga-aunque solo a veces- ha habido una entidad que ha pensado que el Chéjov tiene que seguir adelante, que su magnífica escuela no puede desaparecer. Dicha entidad es la UNIR, "Universidad Internacional de La Rioja", que por añadidura tiene otros planes para el teatro, y que piensa que la cultura que proporciona el teatro y el conocimiento que proporciona la universidad, deben de ir unidos; y como deferencia hacia la UNIR, han venido a mostrarnos su arte. 
Ni que decir tiene lo que nos alegra este acuerdo, solo esperamos que la nueva sala donde se ubique el Chéjov, tenga el mismo encanto que la que dejan atrás. 
En cualquier caso, lo que en ella hemos disfrutado y lo que nos hemos emocionado, nos acompañará siempre.

En cuanto a la obra que han representado se trata de una comedia de -cómo no- Chéjov, titulada "El Oso" que a simple vista da la impresión de algo ligero, pero que no lo es tanto; habla de la química de los encuentros, y de cómo a veces estamos tan encerrados en nosotros mismos, que nos cuesta reconocer y aceptar lo que otro nos ofrece. La actriz protagonista es de origen ruso, lo que le proporciona a su personaje más credibilidad; pero los tres actores están magníficos en cada gesto, en cada suspiro, en cada silencio... Deseamos un gran futuro a esta unión y por supuesto como hasta ahora, les apoyaremos en su nueva andadura con nuestra incondicional fidelidad.


Añadimos a continuación un vídeo de la sala que desaparece.


miércoles, 6 de junio de 2012

Orquesta de Señoritas

El viernes día 1 pudimos contemplar en el Teatro Bretón, la obra "Orquesta de Señoritas" del autor Jean Anouilh. Una obra escrita hace 50 años para ser interpretada por mujeres, pero que en su estreno no tuvo ningún éxito; tiempo después, a alguien se le  ocurrió, que si la interpretaran hombres quizá fuera otra cosa.
 ¡Y vaya si lo es! A esto le añadimos la negrura de la obra y el esperpento está servido. La historia es sencilla y la hemos visto en multitud de ocasiones; se trata de un grupo de mujeres que tocan en una orquesta, y en los entreactos y durante sus desplazamientos, se muestran ellas mismas.
Es un clásico siempre vigente, ya que ahonda en los conflictos del ser humano. Nos muestra con incisivo y negro humor el ¿juego? entre la apariencia y la realidad; una realidad que nos atropella con sus miserias -que son las nuestras- y que nos hace sentir que  cualquiera podemos ser una de esas "señoritas".

Habla de mujeres que luchan cada día por salir adelante; mujeres inmaduras emocionalmente, colgadas de unos hombres que lejos de amarlas, las desprecian y utilizan; o de una anciana madre dependiente, a la que se le racanean unos dulces o se castiga sin cambiarle los pañales cuando su cansado organismo ya no responde a lo que se espera de él, y sin embargo, quien se ocupa de ella se considera un modelo de hija, cuando lo cierto es, que es incapaz de hacer nada más con su vida.
Mujeres luchadoras, si, pero a la vez débiles, ya que no son capaces de vivir por sí mismas, siempre a la sombra  de otro aunque su vida se desmorone, hasta el punto de quitarse la  vida.
La obra no nos da un respiro, no deja  ningún lugar a la esperanza. 
Y la vida sigue...

Magníficamente interpretada por todos los actores, que también cantan  con música en directo que siempre es de agradecer, se sitúa en la postguerra española, con canciones- esto nos recordó la película de Martín Patino "Canciones para después de una guerra"- que a la mayoría nos resultan familiares, bien por habérselas escuchado en su día a los cantantes- los más mayores- o por haberselas oído cantar de niños a nuestro padres.

 Ha sido un experiencia muy interesante. Ahora nos gustaría poder conocer el montaje original, ya que se trata de una obra francesa, con música y canciones propias. Pese a salir con el corazón encogido, hemos visto cumplidas nuestras expectativas.
                                        


domingo, 22 de abril de 2012

Teatro

La semana pasada tuvimos la oportunidad de realizar una visita guiada a nuestro querido teatro "Bretón de los Herreros" y decimos querido, porque a lo largo de nuestra vida ha sido como un acogedor amigo que nos ha proporcionado grandes momentos de felicidad y disfrute, y aunque  también haya habido otros  no tan felices, de todos hemos aprendido algo. 
Sobre su escenario hemos podido contemplar el trabajo de grandes figuras del teatro, tanto actores como directores; músicos; cantantes de ópera; incluso hemos podido ver sobre sus tablas, a un magnífico caballo andaluz bailando al compás de la famosa "El toreador" de la ópera Carmen; además de estupendas -y otras no tanto- películas en versión original difíciles de ver -por no decir que imposible- en el circuito comercial.

 En esta visita, hemos conocido el origen de la famosa frase "hacer mutis por el foro";  qué es estar "entre bambalinas"; a qué se le llama "corbata"; cuándo un teatro está construido "a la italiana"; o a qué fila del patio de butacas se le llama "ojo de príncipe" y por qué... y por supuesto el ambigú, palabra que nos encanta, que parece tener música, y que actualmente se ha sustituido por otra bastante más prosaica como cafetería. 

Ahora sabemos que sus orígenes fueron como teatro privado conocido como el "Principal" y que posteriormente con el devenir de los tiempos, pasó a ser de titularidad pública y a llamarse como la calle en la que está situado, nombre que pertenece a uno de nuestros autores "Manuel Bretón de los Herreros" 

Animamos en fín, desde aquí, a cualquier aficionado al teatro, o no, a visitarlo y descubrir que la magia del teatro tiene dos direcciones, de fuera a dentro, y de dentro a fuera.





lunes, 19 de marzo de 2012

El alcalde de Zalamea

Una vez más, hemos podido disfrutar del buen hacer de la "Compañía Nacional de Teatro Clásico" con la puesta en escena de "El Alcalde de Zalamea" de Calderón de la Barca. teníamos muchas ganas, ya que llevábamos un año esperando esta oportunidad. Un año si, ya que estuvo programada en enero de 2011, pero debido a una huelga del personal técnico de la propia compañía, no se pudo llevar a cabo la representación. Ahora, un año después, éstos estupendos actores han tenido la deferencia de volver a Logroño, por lo que les estamos tremendamente agradecidos. 

El verso de Calderón, nos transporta a la España del siglo de oro, donde la diferencia social entre nobles y villanos hacía que las "villanas" no fueran aceptables como esposas para nobles o militares por considerarlas inferiores, pero sin embargo, eran estupendas para abusar de ellas  primero y olvidarlas después. 
Como en otras ocasiones Eduardo Vasco, encargado de la dirección nos recuerda que "menos es más", y la austeridad del decorado nos centra en lo importante, la historia, el drama de honor que no por conocido carece de intensidad. La música en directo y las canciones interpretadas por los actores, hacen el montaje dinámico y fresco. La interpretación de Joaquín Notario como el Alcalde, nos parece magnífica, es un gran actor que sabe dotar a todos sus personajes de la autenticidad necesaria para ser creíble. No así su compañero David Boceta, que en ésta ocasión interpreta a Juan, el hijo del Alcalde, y a quien acabamos de ver hace una semanas-junto con Notario y algunos otros compañeros de este montaje- en "El perro del hortelano" y da la impresión de que sigue haciendo el mismo papel pero con distinto texto; nos parece que sobreactúa y el personaje pierde fuerza. El resto del elenco digno, aunque se aprecia la diferencia entre los veteranos y los más jóvenes. 

Un gran espectáculo en fin, del que salimos muy satisfechos y deseosos de más teatro clásico.
Gracias de nuevo a la compañía por desear traernos su "Alcalde" tras la infausta huelga del pasado año.

viernes, 3 de febrero de 2012

El perro del hortelano

Como es evidente por la fecha de la última entrada, seguimos a vueltas con la falta de tiempo para hablar de las cosas que nos gustan; intentaremos ponerle remedio.
Dentro de la actual programación del Teatro Bretón, acabamos de disfrutar de un clásico que nos gusta mucho como es "El perro del hortelano" de Lope de Vega; puesto que el teatro clásico nos encanta, siempre nos parece una buena opción a la hora de elegir, si a esto añadimos que se trata de la "Compañía Nacional de Teatro Clásico", ya no nos queda ninguna duda. Seguro que acertamos. Y así ha sido.

Esta compañía formada por grandes intérpretes conocidos de los aficionados riojanos, -ya que han venido a Logroño en varias ocasiones- no suele defraudarnos, sin embargo en  esta ocasión, se nos quedaron un poquito cortos. Les falta profundidad y fuerza; no consiguen transmitir los sentimientos que les embargan. 
Los sonetos de amor de Lope, tan magníficos, casi pasan desapercibidos en boca de una actriz que cambia de vestido -todos ellos muy ricos y vistosos diseñados por Lorenzo Caprile, que nos parecen excesivos- y zapatos continuamente y que desvían la atención del público. Aunque se trata de una comedia, con momentos muy divertidos, nos parecen bastante histriónicos los personajes de los pretendientes y  sus sirvientes. Se puede hacer de otra manera, lo hemos visto de otra manera y resulta  mucho más convincente.  
La puesta en escena muy sencilla, contrasta en exceso con la riqueza del mencionado vestuario; la música en directo y con instrumentos de la época, enriquece el espectáculo y nos deja casi satisfechos. 

No obstante lo anterior desde luego mejorable , ha sido de nuevo un placer ver teatro clásico.






martes, 3 de enero de 2012

Teatro de Cámara Chejov

Siguiendo nuestro periplo madrileño, visitamos nuevamente el "Teatro de Cámara Chejov"  cosa que como buenos aficionados al teatro hacemos siempre que visitamos Madrid y tiene algo en cartelera. Se trata de un teatro muy especial: para empezar está situado en el patio de luces de un antiguo edificio de viviendas; no tiene taquilla, solo un pequeña mesa en la entrada; la sala cuenta con seis filas de butacas y la primera está en el mismo escenario. Un lugar íntimo y recogido, donde sólo cabe la verdad del teatro. 
Su director, Ángel Gutiérrez, es a la vez director de actores y cuenta con unos grandes profesionales. Vivió y trabajó varios años en Rusia y se enamoró de los autores rusos, -sobre todo de Chejov- así que los más habituales en sus montajes son éstos. La calidad de las interpretaciones y la cercanía física, hacen que el espectador interiorice lo que sucede en el escenario y se sienta parte de la representación. En esta ocasión pudimos ver "Noches blancas" de Dostoievski: sin artificios, sin distracciones escénicas de ningún tipo, sin la parafernalia que en muchas ocasiones pretende minimizar la poca calidad interpretativa; aquí nada de eso es necesario, sólo el actor, el expectador, y el arte de saber hacer. Por supuesto que como en anteriores ocasiones, nuestras espectativas se vieron totalmente satisfechas. Animamos a los amantes del teatro a visitar el Chejov, a probar y saborear la experiencia.

Haciendo honor al nombre y demostrando la devoción que Ángel Gutiérrez siente por este autor  ruso, bajo un retrato de Chejov,  hay un jarrón que siempre contiene  flores frescas.

viernes, 21 de octubre de 2011

El Brujo

Dentro del 32 Festival de Teatro, acabamos de ver a Rafael Álvarez "El Brujo" en uno de su monólogos titulado "Las mujeres de Shakespeare".

Lo cierto es que, en principio y debido al chasco que nos supuso su anterior montaje "El Evangelio según San Juán"- cuyo texto nos parece magnífico y digno de mejores interpretaciones-  no teníamos ninguna intención de asistir a la nueva representación. Al final, ha sucedido lo de casi siempre, -que si tiene buena crítica, que si la han visto cientos de espectadores, que tienes que verlo...- Y ¿qué nos encontramos? más de lo mismo. 

El Brujo, un estupendo actor de teatro, ha ido degenerando por mor de la moda- suponemos- en un simple monologuista de los que pueblan actualmente el solar patrio televisivo. Su texto está lleno de simplezas risibles sólo para los que se ríen de cualquier cosa; comentarios políticos que no vienen al caso; comentarios relacionados con la actualidad y gestos más propios de Chiquito de la Calzada, que si bien pueden convertir la representación en algo entretino, entre toda esa palabrería hueca, casi se diluye el magnífico texto de Shakespeare, y la reflexión que sobre su obra lleva a cabo Harold Bloom en su libro titulado "La invención de lo humano". Entre tanta sandez, ni siquiera podemos apreciar en su justa medida, la adaptación que de dicho libro hace el Brujo.

Suponemos que todas esas "morcillas" sirven para llenar el teatro, pero no aportan nada a la escena, ni al espectador ávido de otras sutilezas.
Nos parece una lástima, porque como hemos dicho anteriormente, el Brujo es un gran actor y por supuesto reconocemos que desarrolla un gran trabajo, pero tanta superficialidad buscando la risa fácil, no nos interesa.

Si nos gustó, y mucho, la intervención del violinista Javier Alejano, a quien el Brujo llega a utilizar como apoyo cuando pierde el hilo de la narración.
La próxima vez, intentaremos no dejarnos convencer por los cantos de sirena.

domingo, 12 de junio de 2011

La ratonera

Al llegar las fiestas patronales de San Bernabé, incluyendo el día de la Rioja, el teatro Bretón de Logroño, nos ofrece durante los festejos locales una programación bastante comercial y con gran poder de convocatoria que parece destinada a un público que no acude al teatro el resto del año.

Esto nos parece muy bien, pero como es un público poco  habituado nos tememos que no sabe estar. Así pues nos encontramos con conversaciones de fondo y comentarios sobre la marcha como si estuvieran en el sofá de su casa; teléfonos móviles sonando-aunque esto es casi habitual desgraciadamente- y algo totalmente insólito: de pronto, un murmullo general nos impide escuchar a quien declama en ese momento  al aparecer en escena un actor habitual de televisión; sin olvidarnos por supuesto de los portadores de cámaras fotográficas pese a la prohibición de utilizarlas.

Atraídos por el título de Agatha Christie "La ratonera", obra de misterio e intriga estrenada en Londres en 1952, que lleva en cartel en dicha ciudad 59 años, y obviando todo lo anterior decidimos acudir a la representación.

Mediante una puesta en escena sencilla pero digna, una acertada iluminación, y un bonito vestuario, el director Víctor Conde, nos desliza a través de una truculenta historia de crímenes, lamentablemente de lo más actual, ambientada en los años 40 en una casa de huéspedes situada en las afueras de Londres.

Tenemos ante nosotros a unos actores en su mayoría jóvenes que no profundizan lo suficiente en sus personajes dotados en algún caso, como el de la maestra por ejemplo, de gran fuerza dramática. Tampoco favorece mucho al hilo narrativo el descanso de 10 minutos justo en uno de los momentos importantes de la trama.
Tenemos que admitir, que desde nuestro punto de vista es una representación totalmente insustancial; lástima, ya que los mimbres de los que está hecha la historia nos parecen dignos de mayor gloria.

Aunque también el  espectáculo del día siguiente "La cena de los idiotas"  nos resulta familiar, no caemos en la tentación. Dudamos mucho que pueda superar a la genial y memorable película francesa dirigida en 1997 por el autor de la obra Francis Veber.

jueves, 19 de mayo de 2011

La violación de Lucrecia

Poema dramático basado en la leyenda sobre la caída de la monarquía en Roma.
Se trata de la segunda obra de Shakespeare, escrita mucho antes que sus tragedias más conocidas y que no por más temprana posee menos calidad.

Con una sobria puesta en escena en la que la iluminación y el sonido actúan como elementos enriquecedores de la obra, Nuria Spert, gran actriz y directora de escena,  nos ofrece un sobrecogedor monólogo en el que interpreta a tres personajes y un narrador, e interactúa con los focos, dándole si cabe a su dramatización mayor realismo.

La obra narra la violación de Lucrecia, esposa del general Colatino, por parte del hijo del rey Tarquino. Tras cometer el delito Tarquino, huye y Lucrecia manda llamar a su esposo, y ante este y su amigo Bruto relata su violación y se suicida, no sin antes pedir venganza. Tras exponer públicamente en Roma el cadáver de Lucrecia, los Tarquinos, son expatriados para siempre. La venganza se ha cumplido.

La belleza e intensidad del texto de Shakespeare y la fuerza dramática de la magistral interpretación de Nuria Spert, nos dejan desgarrados y conmovidos.

A la actriz, la cuesta desprenderse de sus personajes, lo hace poco a poco mientras es arropada por los aplausos de un público totalmente entregado. Una noche memorable.