viernes, 10 de mayo de 2013

Sesión Capital


Ayer dio comienzo la iniciativa organizada por la Rioja Capital llamada "Sesión Capital" consistente en la proyección de una película en los cines Moderno, elegida por votación a través de las redes sociales por las personas que deseen participar y una degustación de productos de La Rioja.
En esta primera Sesión, hemos podido ver Fargo de los hermanos Coen, demoledora película del año 1996 con varios premios en su haber y que nos acerca a la América profunda. Tras la proyección, pudimos degustar queso; aceite; jamón y pinchos de setas y champiñones, todo ello regado con vino de Bodegas Ontañón, por el módico precio de 3 euros-si, eso es, 3 euros- con la tarjeta capital. Nos parece estupenda esta iniciativa, y a la primera Sesión, no se le puede poner ninguna pega, todo magnífico y bien organizado. 

La Sesión Capital se llevará a cabo todos los segundos jueves del año hasta diciembre, y la película se puede votar hasta el primer jueves del mes. El precio es de 5,50 euros y 3,00 como ya hemos dicho, para los poseedores de la tarjeta; dicha tarjeta y también dentro de esta iniciativa, permite asistir a los cines Moderno todos los días de la semana y a cualquier sesión al precio del día del espectador. Como aficionados al cine y a los buenos productos de nuestra tierra, agradecemos su puesta en marcha y deseamos que se alargue en el tiempo como es deseo de la organización. Por nuestra parte, contribuiremos con nuestra presencia y haciendo proselitismo, como siempre que algo nos parece interesante.

viernes, 12 de abril de 2013

José Luis Sampedro

Como no podíamos dejar pasar semejante acontecimiento, adjuntamos a modo de pequeño homenaje el artículo publicado por elcultural.es

Muere José Luis Sampedro, partisano de la pluma y las ideas

El economista y escritor fallece en Madrid a los 96 años. Premio Nacional de las Letras Españolas, su novela más famosa fue La sonrisa etrusca.
Fue un partisano de la pluma y las ideas, un resistente siempre a pie de trinchera y barricada, un humanista tan amistoso como beligerante. El economista y escritor José Luis Sampedro, autor de La sonrisa etrusca, murió ayer en Madrid a los 96 años de edad.

Es posible que de todas las profesiones que se pueden compaginar con la literatura la más rara sea la de economista. Pues esa es la de José Luis Sampedro. Aunque eso no debería extrañar en alguien que nació en Barcelona en 1917 de padre cubano, madre argelina, y abuelos filipinos y suizos, y que con un año se trasladó a vivir a Tánger, donde residirá hasta los trece años. "El más antiguo de mis recuerdos data del patio de recreo del colegio del Sagrado Corazón, regido por padres franciscanos", diría. Cuando llega la guerra, Sampedro entendía que el socialismo implicaba anarquía, como confiesa. Es movilizado por el ejército republicano pero enseguida se incorpora al Ejército nacional. Pasa la guerra en Melilla, Cataluña, Guadalajara y Huete (Cuenca) y comienza a escribir poesía.

Cifras y letras
Acabada la guerra trabajará como funcionario de aduanas en Melilla, aunque pedirá el traslado a Madrid para estudiar Ciencias Económicas. Se licencia en 1947, pero antes, en 1944, había publicado ya su primera novela, La estatua de Adolfo Espejo, escrita al poco tiempo de acabar la guerra. En ese mismo año de 1944 se había casado con Isabel Pellicer y había comenzado estudios de Económicas. En adelante compaginará la economía y la literatura: en 1947 es nombrado profesor encargado y escribe La sombra de los días. En 1948 entra en el Servicio de Estudios del Banco Exterior de España y escribe su primera obra de teatro, La paloma de cartón. En 1951 es asesor del Ministro de Comercio y escribe sus dos primeras obras de economía: Principios prácticos de localización industrial y Efectos de la unidad económica europea.

En 1955 se convierte en Catedrático de Estructura Económica, puesto que ocupará hasta 1969. Compagina esta actividad con la de economista en el Banco Exterior, donde se ocupa de crear un servicio de estudios. En 1961 publica El río que nos lleva. En el 65, al ser expulsados de la Universidad los profesores Aranguren y Tierno Galván, se une a ellos, junto con otros profesores, para crear el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA) que sería cerrado por el gobierno tres años después. Eso le llevaría al exilio, y en 1968 es designado "Ann Howard Shaw Lecturer" en la universidad norteamericana Bryn Mawr College. Al año siguiente y ante las deportaciones de catedráticos de la Universidad de Madrid, decide aceptar un puesto de "Visiting Profesor" en las universidades inglesas de Salford y Liverpool. A su vuelta pide la excedencia en la Universidad de Madrid y publica El caballo desnudo, una sátira que le permitirá desahogar sus frustraciones ante la situación del país. Sin embargo, en 1971 regresa al Ministerio de Hacienda como asesor económico de la Dirección General de Aduanas. Imparte cursos en la Escuela Diplomática, el Instituto de Estudios Fiscales y en la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante este periodo escribe Conciencia del subdesarrollo y La inflación en versión completa.


Regresos
Con la llegada de la democracia volvería, en 1976, al Banco Exterior como economista y, en 1977, sería Senador por designación real en las primeras Cortes democráticas y Vicepresidente de la Fundación Banco Exterior. A partir de entonces (se jubilará en 1984) todas las noticias que le atañen serán literarias: en 1981 publica Octubre, octubre, una extensa novela que le había ocupado veinte años de trabajo, y que él mismo ha calificado como "su testamento vital", y en 1985 La sonrisa etrusca, la novela que le proporciona una popularidad absoluta. Coinciden sus éxitos literarios con la muerte de su esposa, Isabel Pellicer en 1986. En 1990 es elegido miembro de la Real Academia Española. Su heterodoxo discurso de ingreso, "Desde la frontera" tiene mucho que ver con el tema de su obra La vieja sirena, publicada ese mismo año, que es un canto a la vida, al amor y a la tolerancia.


Su novela El amante lesbiano publicada en 2000, acapara la atención de la crítica que la considera un grito contra todas las formas de opresión de las diversas opciones sexuales desde la libertad alcanzada a los 83 años. En 2002 publica El mercado y la globalización donde el economista, no del todo vencido por el escritor, retorna para denunciar “las mentiras del capitalismo”. Y al año siguiente se casa en Alhama de Aragón con la escritora, poetisa y traductora Olga Lucas Torre. Ese mismo año publica Los mongoles en Bagdad, un polémico ensayo sobre la guerra de Iraq al que seguirán Sobre política, mercado y convivencia y Economía humanista (2009). Entre ambos, en 2008, su encuentro con el cardiólogo Valentín Fuster se materializó en el libro La ciencia y la vida. A la novela vuelve en 2006 con La senda del drago, a la que trasladó importantes símbolos de Tenerife, la isla donde pasó parte de los últimos años. Cuarteto para un solista. es su última novela escrita a cuatro manos en 2011 con su mujer Olga Lucas.

En estos últimos años, se convirtió en uno de los ideólogos del movimiento de los indignados, dentro del cual ha asumido un papel protagonista a través del famoso libro de Hessel, también fallecido recientemente, que prologó en su edición española, y de sus muchas intervenciones públicas. En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas. Hace menos de un año, en mayo de 2012, fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá.

sábado, 6 de abril de 2013

Sonata a Kreutzer

Acabamos de leer una novela de una intensidad subyugadora que inicialmente, como amantes de la música que somos, nos atrajo por su título "Sonata a Kreutzer" de Lev Tolstói, que a su vez toma el título de una composición de Beethoven llena de líricos remansos de paz, rotos por tormentosos momentos de violencia y tensión, igual que la relación que describe Tolstói en su novela, y que tuvo mucho que ver con su propia relación matrimonial con Sofía Behrs. 

Censurada al poco tiempo de su publicación en Rusia, el Fiscal General de Estados unidos, llegó a calificar a Tolstói de "pervertido sexual y desvirtuador de la moral". La fuerza del argumento que nos arrebata hasta el punto de ser incapaces de abandonar la novela hasta su final, reside en unos razonamientos que nos dejan perplejos; en unos sentimientos contradictorios que quedan sepultados bajo nuestra ordenada, organizada y civilizada vida social. Nuestro asombro crece si cabe, cuando se justifica el hecho delictivo que narra la novela. 

Lectura muy interesante sobre el amor carnal y la irracionalidad de los celos, a la que debería añadirse la escucha de la sonata de Beethoven para enriquecerla más si esto es posible. Años más tarde el compositor Leos Janacek compuso su Cuarteto nº1 basándose en esta novela y subtitulado de la misma manera Sonata a Kreutzer, y al igual que la de Beethoven, lírica y tormentosa por momentos. 
Novela en fin que ha inspirado a músicos, directores de cine y algún pintor, como René Franciose Xavier Prinet, que pintó su propia versión de la sonata en el cuadro del mismo título que mostramos.
                                                                       


lunes, 25 de febrero de 2013

La vida es sueño

Acabamos de vivir una magnífica experiencia, una gran lección sobre lo que supone el trabajo bien hecho. Nos estamos refiriendo a la representación en el Teatro Bretón de "La vida es sueño" llevada a cabo por la Compañía nacional de teatro clásico, actualmente dirigida por Helena Pimenta.

El hermoso y profundo texto de Calderón-que nada tiene que envidiar al mejor Shakespeare- nos traslada al rincón más recóndito del alma humana para mostrarnos que la libertad es posible, pero solo tras la reflexión y el conocimiento. Segismundo, encarcelado por su padre-el Rey- en una torre tras nacer, la primera vez que se ve libre, en realidad no lo está; en realidad, está prisionero de: la ira, el odio, el rencor, el deseo de venganza; sentimientos todos, que le llevan a desear destruir a todo el mundo. Sin embargo, su reflexión posterior, y el ejercicio de su libre albedrío, le llevará primero a la lucha por lo que sabe que es suyo -el trono- y más tarde al perdón de quien tras haberle dado la vida, se la arrebató encerrándolo en la cárcel. 

La actriz Blanca Portillo, está tan inmersa-e inmensa- en ese Segismundo, que en ningún momento vemos una mujer representando a un hombre, solo vemos, y de qué manera, al personaje. Una puesta en escena sobria pero efectiva, plástica y pictórica, nos pone la piel de gallina ante la sorpresiva caída de un dosel, como la metáfora del final de una realidad que Segismundo creerá un sueño. La música en directo del período barroco con instrumentos propios de la época, que acompaña muy bien las escenas de conjunto, nos parece que no tanto los soliloquios, aunque esto quizá se deba a nuestra situación en el patio de butacas. La iluminación nos pareció extraordinaria, al mostrarnos unas enormes sombras que animalizaban aún más si cabe a Segismundo. Sobre el vestuario, qué decir, si se trata de la Compañía nacional.
Como salimos realmente satisfechos y emocionados, obviaremos los detalles de lo que no nos gustó tanto.
Maravillosa muestra en fin, de la profundidad del alma y  la existencia humanas.
                                                                                                                                                                  

jueves, 7 de febrero de 2013

Nanas de la cebolla

Tras una  lectura en común de "Las nanas de la cebolla" de Miguel Hernández, intentamos cantarlas recordando la versión que de ellas hizo Joan Manuel Serrat y al llegar al verso que dice :

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes,
como cinco jazmines
adolescentes.

se nos quiebra la voz, y unas espesas lágrimas riegan nuestro atónito rostro y nos impiden seguir adelante.
En décimas de segundo esos versos nos hacen pensar : en una hija que dentro de unos meses será madre; en su infancia siempre vívida  en nuestro corazón; en la infancia de su futuro hijo; en nuestro propio futuro, cuando quizá ya tenemos más vida por detrás que por delante. Nos hacen sentir en fin, un cúmulo de emociones que nos recuerdan que pese a ser estos tiempos para muchas personas, también de nanas de cebolla, estamos vivos y tras disiparse la niebla que provocan las lágrimas, reconocemos que preferimos quebrarnos ante la belleza de un poema y de la vida, a no sentir, no pensar, no agradecer...